Nací en la Ciudad de México y en ella he vivido mis 38 años.
Hace 10 años que vivo con mi compañera.
Mi madre me leía poesía y para platicar con mi padre tenía que leer el periódico. Aún vuelvo de vez en cuando con ellos para alimentarme las neuronas y las emociones.
Tengo 4 hermanos (2 hombres y 2 mujeres). Soy padre de Mateo, cuya existencia me ha permitido el privilegio de conocer una forma de amar que rebasa cualquier intento de redacción o articulación. Crecí en una zona industrial del norte de la ciudad y ahora vivo en el sur.
Soy hijo de la enseñanza pública y -por decisión- puma de hueso auriazul (originalmente educado chiva).
Meto mi cuchara en varias sopas.
Considero que ningún ser humano nació para algo específico; sin embargo, pienso que si ya está uno aquí, hay que hacer aquello que resulte apasionante o -por lo menos- interesante.
Pienso que una vida sin pasiones es un desperdicio.
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